Dónde trabajan de verdad los carteristas
Los carteristas en Roma son predecibles. El autobús 64 (Termini–Vaticano) y el 40 son los más famosos, seguidos por la Metro A entre Termini, Spagna y Ottaviano cerca del Vaticano. Añade la explanada delante de la Fontana di Trevi en hora punta, las escaleras y andenes de Termini, la cola de seguridad de San Pedro y el tramo lleno de la via del Corso en rebajas. El patrón es casi siempre el mismo: una pequeña aglomeración delante de una puerta justo antes de que se cierre, alguien que te empuja, un mapa doblado o un bebé en alto a la altura del pecho. Mientras tu atención está en la distracción, una segunda persona mete la mano en el bolso o el bolsillo trasero. No buscan enfrentamiento: si te giras, los miras a los ojos y pones la mano en el bolso, la mayoría de las veces desaparecen.
Las estafas clásicas de calle (ninguna es nueva)
La pulsera 'gratis' o el ramito de romero cerca del Coliseo y de la Plaza de España: alguien te la ata en la muñeca o te la mete en la mano y luego pide 10–20 €. Sigue caminando y no aceptes nada físico. La estafa de la petición con el portafolios cerca de los grandes monumentos: un grupo te pide firmar por 'niños sordos' y, mientras lees, alguna mano se acerca al bolso. Rechaza con educación y sigue. La mancha de café o salsa 'derramada' en la chaqueta: un desconocido se hace el atento y te la limpia, y de paso te quita la cartera. Alrededor de Trevi, ojo con los falsos gladiadores o 'guías' que se ponen a posar para la foto y luego exigen 20 € por persona. Acuerda el precio de forma clara antes de cualquier foto, o pasa de largo.
Taxis, traslados y aeropuerto
Los taxis oficiales romanos son blancos, llevan taxímetro y muestran el escudo SPQR con número de licencia en la puerta. La tarifa fija desde Fiumicino a cualquier dirección dentro de las Murallas Aurelianas es 55 € (y 40 € desde Ciampino) — está fijada por ley e incluye el equipaje. Pide al conductor que confirme la tarifa fija antes de salir; si arranca el taxímetro, dile 'tariffa fissa' y señala el adhesivo que todo taxi oficial lleva en la luna trasera. Evita a cualquiera que te aborde dentro de llegadas ofreciendo un 'taxi': son piratas y el precio no será 55 €. La parada oficial está fuera, bien señalizada. Para apps, FreeNow y Uber funcionan en Roma con taxis regulares (también está Uber Black).
Hábitos sencillos que evitan el 95% de los problemas
Bolso bandolera por delante en cualquier aglomeración, con la cremallera cerrada. El móvil en el bolsillo delantero o en el bolso, nunca detrás y nunca sobre la mesa del bar mirando a la calle. Reparte el dinero: una pequeña cantidad para el día en un bolsillo cómodo, el resto y una tarjeta de reserva en la caja fuerte del hotel. Hazle una foto al pasaporte y guarda una copia en el correo. En metro y en el 64, ponte de espaldas a una pared o en una esquina, no en medio del vagón. En el restaurante no cuelgues el bolso del respaldo hacia el pasillo: déjalo entre los pies o en el regazo. No es paranoia, es la rutina que los romanos siguen sin pensarlo.
Si algo pasa
Si te roban, la prioridad es bloquear las tarjetas (desde la app de tu banco, ya) y poner denuncia. La denuncia se hace en cualquier comisaría — las más céntricas son los Carabinieri de Piazza Venezia y la Polizia en Termini. Están acostumbrados a turistas y muchos agentes hablan inglés básico; lleva el pasaporte. El parte te lo pedirán el seguro y la embajada. Para pasaporte perdido o robado, contacta a tu embajada el mismo día. Teléfonos: 112 (número único europeo, vale para todo), 113 (policía), 118 (sanitario). Si pierdes el móvil, Find My / Google Find funcionan con normalidad en redes italianas.
Conclusión honesta
Roma no transmite inseguridad, transmite ajetreo. Pasea por el centro un martes a medianoche y aún cruzarás familias, parejas y camareros cerrando. El riesgo va casi todo a los bolsillos, no a la persona. Sigue los hábitos de arriba, un ojo en el bolso cuando hay gente, y la ciudad te regalará un buen viaje sin regalarte además una historia que preferirías no contar.